
Las sanciones afectan a 37 empresas de países como Alemania y Sudáfrica acusadas de ayudar a Teherán a evadir las sanciones internacionales por su programa nuclear.
La iniciativa prohíbe a los ciudadanos y a empresas de Estados Unidos tratar con las empresas.
EE.UU. y otras potencias occidentales creen que Irán busca la capacidad de fabricar armas nucleares. Teherán niega la acusación.