El hombre de 37 años, llamado Alireza M. padre de dos hijos, fue ahorcado en la prisión de Bojnourd el 17 de octubre de 2013 por cargos relacionados a drogas. Su familia fue a buscar su cuerpo al día siguiente pero lo encontraron aun respirando.
Un miembro de la familia le dijo a un medio estatal: “Fuimos a la oficina del coronel a buscar su cuerpo para preparar el funeral. Pero lo encontramos vivo, lo cual hizo muy felices a sus dos hijas”.
La gente esperaba que al prisionero ahorcado por cargos relacionados a la droga se le perdonara tras sobrevivir a la ejecución, pero el sistema judicial de los mullahs dijo que el veredicto de muerte significaba tomar la vida de alguien de acuerdo a la ley, y ya que su vida no fue tomada, debía repetirse la ejecución.
La cabeza del régimen judicial de los mullahs, Sadeq Larijani había dicho que de acuerdo a las reglas de la sentencia de muerte de Alireza, él debía ser ejecutado de nuevo, pero debido a lo emocional que se tornó la situación, la sentencia fue aliviada a prisión perpetua.