120 legisladores belgas condenan el aumento de ejecuciones en Irán y piden un cambio de política de la UE
Respuesta parlamentaria belga
El deterioro de la situación de los derechos humanos ha provocado fuertes reacciones en Bélgica. El 18 de julio, el Parlamento Federal belga aprobó una resolución que pedía que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) fuera designado como organización terrorista. La resolución también abordó el creciente uso de la pena de muerte por parte del régimen, particularmente contra opositores políticos, y pidió la liberación de los presos políticos.
El tema también se ha abordado a nivel regional: el Parlamento flamenco aprobó recientemente una resolución centrada en el historial de derechos humanos de Irán, con especial atención a la ejecución de presos políticos, incluidos 9 que fueron condenados recientemente a muerte por su vinculación con un destacado movimiento opositor, la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (OMPI o MEK).
Acciones de la diáspora iraní en Bruselas
Paralelamente, los miembros de la diáspora iraní en Bélgica han intensificado los esfuerzos para llamar la atención internacional sobre la situación. En las últimas tres semanas, la comunidad ha realizado tres mítines públicos en Bruselas, en la rotonda Schuman y la Place du Luxembourg, cerca del Parlamento Europeo, con exhibiciones de fotos de prisioneros condenados a muerte y pidiendo a la Unión Europea que tome medidas concretas, incluida la designación del CGRI como organización terrorista.
Varios parlamentarios belgas y europeos participaron o expresaron su apoyo a las manifestaciones, lo que agregó peso político a los llamados a la acción.
120 parlamentarios emiten declaración conjunta
Posteriormente, el 22 de julio, un grupo multipartidista de 120 parlamentarios belgas de las asambleas federal y regional —incluidos los presidentes de las comisiones de asuntos exteriores y altos dirigentes de grupos políticos y partidos— firmó una declaración conjunta en la que pedía el fin de las ejecuciones y expresaba su apoyo a un futuro democrático en Irán.
La declaración, presentada por Gérard Deprez, Ministre d’État, expresó su apoyo al plan de 10 puntos propuesto por Maryam Rajavi, presidenta electa del Consejo Nacional de la Resistencia Iraní (CNRI). El plan describe los principios para una república laica y democrática en Irán, incluida la igualdad de género, la abolición de la pena de muerte, la separación de la religión y el estado, la coexistencia pacífica y una política no nuclear.
Los parlamentarios rechazan explícitamente cualquier retorno a la dictadura, ya sea religiosa o monárquica, y subrayan la importancia del pluralismo y las libertades cívicas.
La “tercera vía”
En su declaración, el Sr. Deprez situó esta declaración dentro de un debate estratégico más amplio. Citando las limitaciones tanto de la confrontación militar como del apaciguamiento diplomático, reiteró su apoyo a la “Tercera Vía”, un marco político presentado por el CNRI que pide un cambio democrático liderado por el pueblo iraní y su resistencia organizada, sin intervención militar extranjera.
“La paz y el cambio duraderos en Irán no vendrán a través de la intervención militar extranjera o el apaciguamiento. Debe provenir del empoderamiento del pueblo iraní”, declaró Deprez.
Los parlamentarios belgas enfatizaron que el pueblo iraní, especialmente su juventud y las “unidades de resistencia” dentro del país, tienen derecho a enfrentarse al IRGC y buscar un cambio de régimen.
¿Un cambio en el compromiso europeo?
La declaración conjunta y la resolución parlamentaria sugieren una creciente disposición dentro de las democracias europeas para adoptar una postura más firme sobre la represión interna de Irán. Si bien estas iniciativas no constituyen una política oficial del gobierno, el amplio apoyo político del que gozan en Bélgica puede influir en futuras discusiones dentro de la UE.
Queda por ver si estas medidas conducirán a cambios políticos concretos, como sanciones, la inclusión del CGRI en listas negras y un compromiso más fuerte con la oposición iraní. Pero el mensaje de un segmento significativo de la clase política de Bélgica es claro: el derecho del pueblo iraní a la autodeterminación y su búsqueda de una república democrática y secular deben ser reconocidos.
