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Irán ejecuta a cuatro presos políticos de la OMPI en dos días consecutivos

Irán ejecuta a cuatro presos políticos de la OMPI en dos días consecutivos

31 de marzo de 2026

El régimen iraní ha ejecutado a cuatro presos políticos vinculados a la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (OMPI) en dos días consecutivos, en una nueva escalada de su campaña de represión contra la oposición organizada.

El lunes 30 de marzo, las autoridades ejecutaron a Mohammad Taghavi (59 años) y a Akbar (Shahrokh) Daneshvarkar (59 años), ambos detenidos por su presunta afiliación a la OMPI. Al día siguiente, 31 de marzo, fueron ahorcados Babak Alipour (34 años) y Pouya Ghobadi (33 años), también miembros o simpatizantes de esta organización.

Pouya Ghobadi, ingeniero eléctrico de 33 años, fue arrestado en marzo de 2024 y trasladado a la prisión de Evin. Ya había sido detenido en dos ocasiones anteriores por su apoyo a la OMPI. Babak Alipour, de 34 años y licenciado en Derecho, fue arrestado en enero de 2024. Anteriormente había sido detenido en Rasht en noviembre de 2018 y permaneció encarcelado durante cuatro años.

Mohammad Taghavi, de 59 años, era un veterano preso político que ya había cumplido condenas en las décadas de 1980 y 1990. Fue nuevamente arrestado y condenado en 2020 a tres años de prisión por su presunta afiliación a la OMPI. Akbar Daneshvarkar, también de 59 años y de profesión ingeniero civil, fue arrestado en enero de 2024.

Los cuatro habían sido condenados a muerte tras procesos judiciales que carecieron de las mínimas garantías de debido proceso. Sus casos fueron instruidos por el juez Iman Afshari, de la Sección 26 del Tribunal Revolucionario de Teherán, conocido por dictar sentencias severas contra opositores políticos.

Según informes, los detenidos fueron sometidos a intensas presiones físicas y psicológicas durante su encarcelamiento, con el objetivo de obtener confesiones forzadas. Las acusaciones incluyeron cargos como “colaboración contra la seguridad nacional” y vínculos con la OMPI, términos que el régimen utiliza sistemáticamente para criminalizar la disidencia política.

Estas ejecuciones forman parte de una estrategia deliberada para sembrar el miedo en la sociedad y frenar el crecimiento de la resistencia organizada dentro del país. En los últimos años, la OMPI ha ampliado su red interna, especialmente a través de las denominadas Unidades de Resistencia, lo que ha generado una creciente preocupación entre las autoridades.

Además, otros presos políticos —entre ellos Vahid Baniamerian y Abolhassan Montazer— permanecen en el corredor de la muerte tras haber sido condenados en los mismos casos, lo que aumenta el riesgo de nuevas ejecuciones inminentes.

Diversas organizaciones internacionales de derechos humanos han denunciado reiteradamente el uso sistemático de la pena de muerte en Irán como herramienta de represión política. Expertos de Naciones Unidas han advertido sobre el uso de la tortura, juicios sumarios y la falta de acceso a defensa legal adecuada en estos casos.

La Resistencia iraní ha reiterado su llamamiento a la comunidad internacional, a la Unión Europea y a sus Estados miembros para que adopten medidas urgentes y efectivas que obliguen al régimen a detener las ejecuciones y respetar los derechos fundamentales de los presos políticos.