En una medida inhumana, el sábado y el lunes 2 y 3 de febrero, las opresoras fuerzas iraquíes bajo el comando de Nouri al-Maliki impidieron a los tanques de alcantarillado entrar al campo a drenar los depósitos de aguas negras, y los devolvió.
Actualmente el Campo enfrenta un agudo problema de drenaje de tanques de aguas negras. Si se rompen estos tanques o se desbordan, aguas residuales polucionarían el campo y causarían la multiplicación de peligrosas enfermedades.
Desde el 9 de enero del 2014 Sadeq Mohammed Kadhim y Ahmed Khozair, quienes tuvieron un rol activo en la masacre de residentes del Campo Ashraf, han escalado el asedio y las presiones a los residentes del campo, incluyendo la restricción al drenaje de aguas negras y la entrada de combustible al campo.
