Friday, December 2, 2022
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Presentación de una Resolución en el Congreso de los EEUU para condenar la masacre de prisioneros políticos en Irán de 1988

El 9 de marzo de 2017 el Sr. McCaul presentó una resolución en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos (a nombre suyo, y de los Señores Royce, Engel, Cornstock, McClintock, Sessions, Keating, Sherman, Young y Chu) para la emisión de la siguiente resolución del Comité de Asuntos Exteriores.

RESOLUCIÓN

Condenando al Gobierno de la República Islámica de Irán por la masacre de prisioneros políticos de 1988 y pidiendo justicia por las víctimas.

Considerando que en un periodo de 4 meses en 1988 el Gobierno de la República Islámica de Irán llevó a cabo bárbaras ejecuciones masivas de miles de prisioneros políticos de muchos grupos políticos sin relación entre sí;

Considerando que según un reporte del Centro de Documentación de Derechos Humanos en Irán la masacre se llevó a cabo tras una fatwa –decreto religioso- emitida por el entonces Supremo Líder Rouhollah Jomeini, orientado contra la Organización de Muyahidines del Pueblo de Irán (OMPI) también conocidos como los Mujahedeen-e Khalq (MEK);

Considerando que según un informe de Amnistía Internacional fechado 2 de noviembre de 2007 “entre el 27 de julio de 1988 y el final de ese año miles de prisioneros políticos [en Irán] incluyendo prisioneros de consciencia fueron ejecutados en prisiones de todo el país”;

Considerando que los asesinatos fueron llevados a cabo por órdenes de un juez, un oficial del Ministerio de Inteligencia y un fiscal público, conocidos entre los prisioneros como “las Comisiones de la Muerte”, que llevaron a cabo procedimientos con el objetivo de eliminar a los opositores de régimen;

Considerando que los responsables personales de estas ejecuciones masivas incluyen altos mandos actuales del Gobierno de Irán;

Considerando que se ha reportado que los prisioneros fueron llevados antes la comisión para ser brevemente interrogados sobre sus afiliaciones políticas, y que los prisioneros que se negaron a renunciar a su afiliación con grupos percibidos como enemigos para el régimen fueron llevados para ser ejecutados;

Considerando que las víctimas incluyen miles de personas, adolescentes y mujeres embarazadas  encarceladas simplemente por participar en protestas en la calle y por tener material de lectura política, muchos de ellos que ya habían terminado de cumplir o que cumplían en ese momento sentencias de prisión:

Considerando que los prisioneros fueron ejecutados por grupos, algunos en ahorcamientos masivos y otros ante un pelotón de fusilamiento y que sus cuerpos fueron enterrados en fosas comunes;

Considerando que según Amnistía Internacional “la mayoría de los asesinados eran simpatizantes de la OMPI pero cientos de miembros y simpatizantes de otros grupos políticos también se contaban entre las víctimas”;

Considerando que posteriormente olas de ejecuciones apuntaron contra minorías religiosas, como los miembros de la fe Bahaí, y que muchos de ellos fueron sometidos a graves torturas antes de ser asesinados;

Considerando que a las familias de los ejecutados se les negó información sobre sus seres queridos y se les prohibió recordarlos en público;

Considerando que en una grabación de audio recientemente publicada el fallecido Hussein Ali Montazeri, gran ayatolá en ese entonces en posición de número dos de Jomeini, señaló que los esfuerzos del régimen contra el MEK y la masacre de 1988 eran “los mayores crímenes cometidos durante la República Islámica por lo que la historia nos condenará”;

Considerando que se considera que el actual Líder Supremo Ali Jamenei era consciente y posteriormente condonó la masacre;

Considerando que en violación de sus obligaciones internacionales el Gobierno de Irán continúa perpetrando sistemáticamente groseras violaciones a los derechos humanos fundamentales del pueblo iraní; y considerando que el informe del 2 de noviembre de 2007 de Amnistía Internacional concluye “no debe haber impunidad para las violaciones a los derechos humanos, sin importar dónde o cuando tengan lugar. Las ejecuciones de 1988 deberían ser objeto de una investigación independiente e imparcial y todos los responsables deben ser llevados ante la justicia para recibir un apropiado castigo”. Ahora, por tanto debe ser Resuelto que la Cámara de Representantes

(1) condena al gobierno de la República Islámica de Irán por la masacre de 1988 y por negar la evidencia de este evidente caso de crímenes contra la humanidad

(2) urge a la Administración y a los aliados de los Estados Unidos condenar públicamente la masacre y presionar al gobierno de Irán para que provea información detallada a las familias de las víctimas sobre sus seres queridos y el lugar donde reposan sus restos;

(3) urge a la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la situación de derechos humanos en Irán y al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas crear una comisión de investigación para investigar completamente la masacre y juntar evidencia e identificar los nombres y roles de los perpetradores, con el objetivo de llevarlos ante la justicia.