Sudán ordenó el cierre de los Centros Culturales del régimen iraní en todo el país, tras lo cual convocó al encargado de negocios de la embajada para informarle la decisión.
Al adjunto cultural del régimen de Irán y al staff del centro se les pidió dejar el país en un lapso de 72 horas.
Algunos reportes de prensa han sugerido que la decisión del gobierno sudanés fue motivada por advertencias hechas por los círculos religiosos los medios que señalaban la propagación de la ideología del régimen clerical en la juventud sudanesa tras la intensificación de actividades de la oficina del adjunto cultural iraní en Khartoum.
Diarios sudaneses reportan que la figura mediática egipcia Ahmad al-Maslamani dijo el mes pasado: “el número de seguidores chiíes en el país sunita llega a 12.000 personas en su mayoría estudiantes universitarios quienes asisten semanalmente a talleres realizados por el adjunto cultural de Irán”.

En su opinión, la caída de Nuri Al Maliki al frente del Gobierno iraquí supuso un “golpe estratégico al régimen de los mulás”, pues con él se vino abajo el apoyo esencial para la exportación del integrismo islamista.