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INTREVISTA : La presidenta electa de la resistencia de Irán responde seis preguntas clave sobre el futuro de su país

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La principal luchadora de la resistencia de Irán responde seis preguntas clave sobre el futuro de su país

Maryam Rajavi habló en exclusiva con Just the News sobre el futuro de Irán en caso de que caiga el régimen y sobre la probabilidad de que ello ocurra.

Transcripción: Preguntas y respuestas con la presidenta electa del Consejo Nacional de la Resistencia Iraní Maryam Rajavi

A continuación se presenta la transcripción completa de la entrevista con Maryam Rajavi, presidenta electa del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (CNRI).

  1. ¿En qué se diferencian estos levantamientos de los que vimos en 2019 y 2022?

La diferencia más importante entre el levantamiento actual y las oleadas anteriores es el aumento dramático del nivel de organización, su enfoque en desmantelar los centros de represión y su expansión tanto en las grandes ciudades de Irán como en las localidades más pequeñas.

A diferencia del levantamiento de 2022, que fue provocado por el asesinato de Zhina (Mahsa) Amini por parte del régimen y que inicialmente giró en torno a la cuestión del velo obligatorio, y a diferencia del levantamiento de noviembre de 2019, desencadenado por el impacto del aumento del precio de la gasolina, el levantamiento actual no está ligado a un solo incidente ni a una reivindicación concreta y de corto plazo. Este movimiento es el resultado de una larga acumulación de ira, conciencia política y voluntad colectiva de cambio de régimen. Por lo tanto, no se trata de una explosión pasajera, sino de un movimiento consciente con un carácter explícitamente orientado al derrocamiento.

En noviembre de 2019, la columna vertebral del levantamiento estuvo formada principalmente por los sectores pobres y marginados, mientras que los estudiantes y partes de la clase media tuvieron una presencia mucho menor. En 2022, pese a la amplitud de las protestas, el énfasis se puso más en una demanda cultural y simbólica, y amplios sectores de las clases trabajadoras y productivas no participaron activamente. En cambio, el levantamiento de 2026 es verdaderamente nacional y social en su carácter, e incluye a trabajadores y comerciantes del bazar, estudiantes y profesores, mujeres y jóvenes, grupos étnicos y nacionalidades, en las 31 provincias y en al menos 207 ciudades. La participación del bazar a esta escala no tiene precedentes desde la revolución antimonárquica.

Sobre todo, en este levantamiento las Unidades de Resistencia y la juventud organizada han desempeñado un papel mucho más fuerte de orientación y conexión. Estas redes han logrado vincular protestas locales en un poderoso movimiento nacional y, en muchas zonas, arrebatar la iniciativa al aparato represivo del régimen.

Los lemas, la conducta y la forma de lucha demuestran que la voluntad del pueblo iraní de poner fin completamente al dominio del Líder Supremo ha alcanzado un nivel sin precedentes. La sociedad ha tomado su decisión. Al mismo tiempo, en comparación con 2019 y 2022, el régimen es más frágil, está más aislado y es menos capaz de controlar los acontecimientos, desde el colapso económico y la parálisis de las infraestructuras hasta el aislamiento internacional y el desgaste de sus fuerzas represivas.

En resumen, el levantamiento actual no es una repetición del pasado, sino una fase más avanzada y madura del mismo proceso revolucionario que comenzó en 2017 y que ahora ha llegado a un punto del que el régimen ya no puede retroceder.

  1. ¿Qué se necesita para derrocar a este régimen?

Los acontecimientos de los últimos meses han demostrado claramente una verdad fundamental: aunque el régimen que gobierna Irán se ha debilitado seriamente y ha sufrido golpes contundentes, no colapsará automáticamente bajo el peso de sus propios fracasos. Esta dictadura no será derrocada por la presión extranjera ni por decisiones tomadas en capitales del mundo. Como he subrayado reiteradamente, el cambio en Irán solo puede lograrse por el propio pueblo iraní, a través de una resistencia organizada, nacional y presente sobre el terreno, capaz de enfrentarse a una de las maquinarias represivas más brutales de nuestro tiempo.

Y esa resistencia existe: la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK) y sus Unidades de Resistencia. No se trata de una oposición simbólica o mediática, sino de un movimiento forjado a lo largo de seis décadas de lucha ininterrumpida contra dos dictaduras, la del Shah y la del clero, entre fuego, sangre y sacrificio. Más de 100.000 de sus miembros y simpatizantes han sido ejecutados o asesinados bajo tortura, incluidos 30.000 presos políticos ahorcados en la masacre de 1988 únicamente por permanecer leales al MEK. Este precio es la prueba de la legitimidad histórica de la resistencia y de la profundidad de sus raíces en la sociedad iraní.

También en el levantamiento reciente, si las Unidades de Resistencia no hubieran entrado en acción para organizar, orientar y defender a la población, el régimen habría podido aplastar el movimiento mucho más rápidamente y a un coste mucho menor. Muchos de esos jóvenes organizados se encuentran hoy entre los miles de mártires de este levantamiento. Esta realidad demuestra que lo que ha sacudido al régimen no son protestas dispersas, sino la fusión de un levantamiento popular con una fuerza organizada y dispuesta al sacrificio, capaz de transformar la revuelta en un cambio de régimen.

  1. Si y cuando esto ocurra, ¿cuánto tiempo llevará restablecer el orden y cómo se desarrollará el proceso?

Con una resistencia profundamente arraigada, organizada y de alcance nacional dentro del país, y con una alternativa democrática reconocida, el Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (CNRI), la transferencia de la soberanía de la dictadura al pueblo puede realizarse de manera ordenada, pacífica, democrática y conforme al Estado de derecho. Lo que hace posible esta transición no es solo la caída del régimen, sino la existencia de un marco político y ejecutivo preparado para “el día después”, y eso es precisamente lo que el CNRI ha venido preparando durante años.

El Consejo ha adoptado planes claros, públicos y vinculantes para el periodo de transición y el establecimiento de la soberanía popular. Según estos planes, inmediatamente después del derrocamiento del régimen se formará un gobierno provisional con una misión limitada y bien definida: en un plazo máximo de seis meses deberá celebrar elecciones libres, justas y universales para una Asamblea Constituyente. Una vez constituida, todo el poder político se transferirá a los representantes elegidos por el pueblo, quienes seleccionarán el gobierno de transición definitivo y redactarán y someterán a referéndum la Constitución de la nueva República de Irán.

Los principios fundamentales del futuro Irán incluyen la igualdad total entre mujeres y hombres en todos los ámbitos, la separación entre religión y Estado, el reconocimiento de los derechos de las nacionalidades, incluida la autonomía para el Kurdistán iraní, la independencia del poder judicial y la libertad de partidos y de prensa. Presenté esta visión política y jurídica hace más de dos décadas en el Consejo de Europa en forma del Plan de Diez Puntos para un Irán Libre, un plan que hoy es más realista y aplicable que nunca.

Este programa no es meramente teórico. Se apoya en la amplia base social de la resistencia y en una vasta red de miles de expertos, académicos y profesionales dentro y fuera de Irán. Grupos de trabajo especializados en economía, derecho, energía, educación, sanidad, medio ambiente, seguridad, reconstrucción institucional y justicia transicional se están preparando continuamente para su aplicación, de modo que el Irán posterior a la dictadura pueda entrar en una nueva era sin vacío de poder ni inestabilidad. Como siempre he dicho: «No buscamos el poder ni una parte del poder. Luchamos y nos sacrificamos para que el pueblo iraní pueda alcanzar su libertad. Queremos devolver la soberanía a sus legítimos dueños: el pueblo de Irán».

Esta visión no cuenta solo con el respaldo de los iraníes. A nivel internacional goza de un apoyo extraordinario: más de 4.000 parlamentarios y 125 ex jefes de Estado y de Gobierno en todo el mundo apoyan la alternativa democrática del CNRI. Este nivel de legitimidad nacional e internacional garantiza que la transición de Irán hacia una república democrática no será un salto al vacío, sino un paso consciente hacia la estabilidad, la libertad y el Estado de derecho.

  1. Dada la cultura dinámica y amante de la libertad de Irán en los años setenta, ¿volverán los iraníes de forma natural a ese espacio tras la caída del régimen, o décadas de represión lo han hecho difícil?

Irán posee una cultura rica y milenaria que tanto las dictaduras monárquicas como las religiosas han intentado deformar y destruir. Precisamente por eso el pueblo iraní rechaza ambos sistemas. El derrocamiento de este régimen anunciará, por tanto, un renacimiento cultural, social y político, y supondrá especialmente un golpe devastador al fundamentalismo islámico, del que este régimen ha sido el epicentro mundial. Las mujeres desempeñarán un papel central en esta transformación y son su principal fuerza motriz.

La sociedad iraní durante estos 45 años no solo ha sido reprimida; a través de la resistencia ha interiorizado profundamente la conciencia política, la sensibilidad hacia la libertad y el rechazo de toda forma de despotismo. La joven generación que hoy está en las calles no siente nostalgia por la monarquía ni alberga ilusiones sobre la reforma de este régimen. Está conectada con el mundo; conoce los derechos humanos, la igualdad de género, el laicismo y la dignidad humana, y los exige.

Por tanto, el Irán posterior al régimen no será un retorno a los años setenta, sino una sociedad más madura, más consciente y más resistente frente a la reproducción de la tiranía. Sanar profundas heridas sociales, la emigración masiva, la desconfianza y la destrucción institucional llevará tiempo y requerirá políticas sensatas y un periodo de justicia y reconstrucción nacional. Pero el motor del cambio —la voluntad de libertad del pueblo, especialmente de las mujeres y la juventud— es hoy más fuerte que en cualquier otro momento histórico. La participación activa y en igualdad de condiciones de las mujeres en el liderazgo político y económico será tanto la garantía como el motor del progreso.

El futuro Irán no será un “regreso”. Será un salto histórico hacia una república democrática, laica, pluralista y no nuclear, que viva en paz con el mundo.

  1. Usted subraya el papel de la juventud y de las mujeres. ¿Cómo han acelerado y fortalecido el movimiento, y cuál es su mensaje para ellas y ellos?

El papel de las mujeres y de la juventud en este levantamiento no es simplemente “estar presentes” en las calles; son su motor y su columna vertebral. Las mujeres iraníes, que han soportado más de cuatro décadas de humillación sistemática, discriminación y represión, están hoy en primera línea, no solo como manifestantes, sino como organizadoras, inspiradoras y dirigentes. Su valentía, especialmente al romper los símbolos ideológicos impuestos por el régimen, ha derribado el muro del miedo y ha dado a la sociedad la confianza para decir “no”. El papel de liderazgo de las mujeres dentro del MEK durante las últimas tres décadas ha tenido un impacto decisivo en su presencia en la lucha; hoy, el 52 % de los miembros del CNRI son mujeres.

La juventud, que no ha conocido otra cosa que crisis, pobreza, censura y violencia estatal, ha entrado en escena con una valentía y una creatividad sin precedentes. A través del trabajo en red, la movilidad y la disposición a pagar el precio, han transformado protestas dispersas en un levantamiento nacional continuo. No están atados a un pasado despótico ni vinculan su futuro a un régimen que no puede reformarse. Creen que el cambio es posible y necesario, y esa convicción ha dado al movimiento su velocidad y su profundidad. Muchos de estos jóvenes están hoy organizados dentro de las Unidades de Resistencia.

El mensaje a las mujeres y a la juventud de Irán es claro: no están solas, y su voz es el corazón de este levantamiento. El régimen intenta intimidarlas mediante la violencia, los asesinatos y los crímenes contra la humanidad, pero el hecho de que millones salgan a las calles demuestra que el miedo ha cambiado de bando. Su perseverancia, solidaridad y organización —el legado condensado de 120 años de lucha del pueblo iraní contra cuatro dictaduras— no solo desgastarán la represión, sino que abrirán el camino hacia un Irán libre, democrático e igualitario. El futuro les pertenece, y la historia recordará estos días con el nombre de su valentía.

  1. ¿Qué distingue la visión de la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán y del Consejo Nacional de la Resistencia para un Irán posterior a la República Islámica de la del sistema monárquico? ¿Son algunas de estas diferencias irreconciliables? Y en caso de colapso del régimen islámico, ¿ve alguna posibilidad de unidad o cooperación entre estas corrientes?

La monarquía en Irán es un símbolo de dictadura y de poder absoluto. A diferencia de las monarquías de Reino Unido, España o Suecia, nunca cedió a la reforma; por el contrario, se volvió progresivamente más despótica, cerró todos los caminos al cambio y no dejó al pueblo otra opción que el derrocamiento. Además, el carácter chovinista y represivo de la monarquía, especialmente bajo el dominio de los Pahlaví, ha dejado una profunda hostilidad hacia ella entre azeríes, kurdos, árabes, baluchis y muchas otras nacionalidades iraníes. Durante sus 57 años en el poder, el régimen Pahlaví llevó a cabo repetidamente limpiezas étnicas y traslados forzosos de población en estas regiones. Por esta razón, la sociedad iraní no aceptará bajo ninguna circunstancia un retorno a ese tipo de despotismo y chovinismo.

Bajo la dictadura religiosa, la preservación del sistema de velayat-e faqih se declara el deber supremo; bajo la monarquía, la preservación del Shah —basada en la herencia y presentada como un “don divino”— era el principio supremo. En cambio, la visión del MEK y del Consejo Nacional de la Resistencia se basa en la soberanía popular mediante el establecimiento de una república elegida por voto libre. En esta visión, ninguna persona por razón de religión ni ninguna familia por razón de linaje tiene un derecho especial a gobernar. Todos los cargos públicos deben cubrirse mediante elecciones libres, transparentes y verificables.

Bajo el régimen del Shah, el poder estaba concentrado en manos de un solo individuo, y el parlamento, el poder judicial y los medios de comunicación estaban en la práctica subordinados a la voluntad de la corte real. Era un Estado de partido único, y Mohammad Reza Pahlaví declaró abiertamente que cualquiera que se negara a unirse al partido oficial sería encarcelado o forzado a abandonar el país. A pesar de algunos signos externos de modernización, el país se gobernaba mediante una policía política (SAVAK), la tortura, las prisiones y la represión sistemática de la disidencia. Muchos opositores políticos fueron ejecutados. Esto no es solo historia: los planes que hoy presentan los restos del Shah no son más que versiones embellecidas de la misma esencia.

El programa del Consejo Nacional de la Resistencia, por el contrario, se basa en la separación de poderes, la independencia del poder judicial, la libertad de partidos y de prensa y el Estado de derecho. En este programa, la abolición de la pena de muerte, la prohibición de la tortura, la igualdad plena entre mujeres y hombres y la separación entre religión y Estado no son negociables. Esta diferencia no es técnica ni cosmética; es la línea divisoria fundamental entre dictadura y democracia.

El CNRI siempre ha afirmado que, tras la caída del régimen, todas las fuerzas políticas comprometidas con el republicanismo, la democracia, los derechos humanos, la soberanía popular y la separación entre religión y Estado pueden participar libremente y en igualdad de condiciones en la configuración del futuro de Irán. Pero lo subrayo de nuevo: tras la lucha de los fundadores de Estados Unidos y la Declaración de Independencia, ¿era concebible que la monarquía formara parte del nuevo gobierno? O tras el final de la Segunda Guerra Mundial, ¿podía permitirse que el nacionalsocialismo de Hitler participara en el gobierno de Alemania?

Fuente: https://justthenews.com/world/middle-east/transcript-qa-president-elect-national-council-resistance-iran-maryam-rajavi

 

Irán en llamas: un pueblo decidido a acabar con la dictadura religiosa

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ٍٍEl Independiente: Irán en llamas: un pueblo decidido a acabar con la dictadura religiosa

Irán en llamas: un pueblo decidido a acabar con la dictadura religiosa

Por Firouz Mahvi

Desde finales de diciembre de 2025, Irán vive uno de los momentos más decisivos de su historia contemporánea. Lo que comenzó como una protesta contra el colapso económico se ha transformado, en enero de 2026, en un levantamiento nacional con un objetivo político inequívoco: el derrocamiento de la dictadura teocrática encabezada por Ali Jameneí y la instauración de una república democrática y laica.

En apenas dos semanas, las protestas se han extendido a cerca de 190 ciudades en las 31 provincias del país. La magnitud y la persistencia del movimiento han sacudido los cimientos del régimen. A pesar de la represión brutal —con munición real, redadas en hospitales y miles de detenciones—, las calles siguen llenas. El mensaje es inequívoco: el miedo ha cambiado de bando.

La líder de la oposición democrática, Maryam Rajavi, lo expresó con claridad en una declaración reciente que resume el espíritu de este momento histórico:

«El levantamiento ha demostrado que la voluntad del pueblo y de la resistencia es más fuerte que la Guardia Revolucionaria y que decenas de instituciones represivas del régimen. Esta es la experiencia práctica para la libertad final de todo el país».

Estas palabras no son retórica. En varias ciudades, gracias a la coordinación entre la población y las Unidades de Resistencia, se han liberado temporalmente barrios enteros; en Abdanan, Malekshahi o Lordegán, los ciudadanos llegaron a tomar el control de sus ciudades durante horas. No se trata de espontaneidad caótica, sino de una rebelión con organización y dirección.

Un régimen sin respuestas y una sociedad al límite

El origen inmediato del levantamiento fue el colapso económico: el rial ha perdido cerca del 80 % de su valor en un año, la inflación devora salarios, y los cortes de agua y electricidad se han vuelto cotidianos. Pero reducir esta explosión social a lo económico sería un error. La raíz es más profunda: un sistema incapaz de reformarse, corroído por la corrupción y sostenido únicamente por la violencia.

La respuesta del poder ha sido previsible y criminal. Hasta ahora se han identificado al menos 57 manifestantes asesinados, con cientos de heridos y miles de detenidos que permanecen en un limbo legal bajo condiciones inhumanas. El jefe del Poder Judicial ha ordenado “aplastar” las protestas, mientras el Líder Supremo deshumaniza a los manifestantes llamándolos “vándalos”. Este lenguaje no es casual: prepara el terreno para más sangre.

A ello se suma el apagón digital impuesto desde el 8 de enero. El régimen sabe que Internet libre es el oxígeno de una revuelta moderna. Cortarlo es un acto de guerra contra la sociedad civil y una confesión de debilidad.

Ni Sha ni Líder Supremo: una ruptura histórica

Uno de los rasgos más significativos de este levantamiento es su claridad política. En todo el país resuena una consigna que rompe con décadas de falsas dicotomías: «Muerte al opresor, sea el Shah o el Líder». Con ella, los iraníes rechazan tanto la teocracia actual como cualquier intento de restaurar la dictadura monárquica del pasado.

No es casual que, en paralelo, el aparato cibernético del régimen y ciertos círculos vinculados al antiguo sistema del Shah en el extranjero difundan vídeos manipulados para fingir un apoyo popular a la monarquía. Esta desinformación busca dividir, desmoralizar y excluir a minorías étnicas que recuerdan muy bien la represión sufrida bajo el Shah. Pero en las calles, la respuesta ha sido contundente: el futuro de Irán no pasa ni por el turbante ni por la corona.

Una alternativa democrática real

A diferencia de otras crisis, hoy existe una alternativa organizada y con un proyecto político claro. El movimiento encabezado por el Consejo Nacional de la Resistencia Iraní y apoyado en el terreno por las Unidades de Resistencia del Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán no pide intervención militar ni financiación extranjera. Se apoya en el pueblo iraní y en una visión de futuro basada en la dignidad humana: soberanía popular, separación entre religión y Estado, igualdad de género y un Irán en paz con el mundo.

La responsabilidad de la comunidad internacional

Ha llegado el momento de que las democracias occidentales abandonen la ambigüedad. No basta con “expresar preocupación”. Reconocer el derecho del pueblo iraní a resistir la dictadura, condenar explícitamente los crímenes contra la humanidad y exigir el restablecimiento inmediato del acceso libre a Internet no es injerencia: es coherencia con los valores que dicen defender.

Irán está viviendo algo más que una protesta. Está ensayando su libertad. La historia juzgará no solo a los verdugos de Teherán, sino también a quienes, pudiendo estar del lado correcto, eligieron mirar hacia otro lado.


Firouz Mahvi es dirigente del Consejo Nacional de Resistencia de Irán (CNRI), movimiento opositor iraní.

fuente: El Independiente

Irán : más de 3.000 manifestantes asesinados durante las protestas desde el 28 de diciembre

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Irán – El número de muertos por el levantamiento nacional supera los 3.000 a fecha de 11 de enero

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La Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán PMOI (MEK) anunció que el número de muertos del levantamiento nacional, iniciado el 28 de diciembre de 2025, superó los 3.000 el 11 de enero de 2026.

Estas cifras se basan en investigaciones realizadas con fuentes locales, hospitales, centros de medicina forense y las familias de los fallecidos o desaparecidos en 195 ciudades. El régimen iraní se vio obligado a mostrar algunos de los cuerpos en la televisión estatal, atribuyendo falsamente las muertes a sus oponentes y a los propios manifestantes.

Maryam Rajavi, presidenta electa del Consejo Nacional de la Resistencia Iraní (CNRI), expresó sus condolencias al pueblo iraní, especialmente a las familias, amigos y compañeros de estos valientes mártires. Señaló que este gran crimen contra la humanidad no quedará sin respuesta por parte del pueblo iraní ni de la juventud del levantamiento.

La señora Rajavi subrayó que quienes ordenaron y ejecutaron esta brutal masacre serán sin duda llevados ante la justicia en un Irán democrático.

Secretaría del Consejo Nacional de la Resistencia Iraní (CNRI)

12 de enero de 2026

Irán: El levantamiento se extiende a 107 ciudades en todo el país

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Irán: El levantamiento se extiende a 107 ciudades en todo el país

Actualización – 5 de enero de 2026 – 14:00 h

En la noche del domingo 4 de enero de 2026, octavo día del levantamiento nacional, Teherán y numerosas otras ciudades de Irán fueron escenario de intensas manifestaciones y repetidos enfrentamientos entre jóvenes rebeldes y las fuerzas represivas del régimen. Las protestas nocturnas continuaron, caracterizadas por rápidas acciones de “golpear y retirarse” y consignas de «Muerte a Jamenei».

En los últimos ocho días, el levantamiento se ha extendido ya a 107 ciudades de todo Irán, lo que supone una escalada significativa tanto en alcance como en intensidad.

Se observa cada vez con mayor claridad un cambio notable en el ánimo de los manifestantes. Muchos protestan ahora enfrentándose abiertamente a las fuerzas represivas del régimen, en lugar de someterse pasivamente a detenciones o palizas. Este giro refleja una creciente confianza, desafío y determinación política entre los manifestantes de todo el país.

Entretanto, el jefe del Poder Judicial de Irán, el mulá Gholamhossein Mohseni Ejei, lanzó el lunes 5 de enero de 2026 una amenaza explícita, señalando la intención del régimen de intensificar la represión. Al referirse a lo que calificó como «acción decisiva», Ejei advirtió de medidas severas contra los manifestantes, un lenguaje ampliamente interpretado como un anuncio de una represión brutal, que incluiría detenciones masivas y ejecuciones.

Ejei declaró: «Actuaremos de forma decisiva contra quienes pretendan aprovechar esta situación para crear disturbios y perturbar la seguridad del país y del pueblo. Actuaremos conforme a la ley y no guardaremos silencio ante los alborotadores… No habrá concesiones ni apaciguamiento. No hay lugar para la clemencia con los alborotadores y agitadores».

Panorama de informes seleccionados

En muchas ciudades —entre ellas Ilam, Zahedán, Arak, Lahiyán, Kermanshah, Jorramabad, Nourabad Mamasani, Yasuj, Fooladshahr, Qeshm y varios distritos de Teherán como Naziabad, el municipio de Valiasr y Haft-Hoz Narmak— ciudadanos y jóvenes se enfrentaron a las fuerzas de seguridad encendiendo hogueras, bloqueando carreteras, incendiando contenedores de basura y lanzando cócteles molotov.

En varios lugares, los manifestantes quemaron grandes pancartas y vallas publicitarias con imágenes de Jamenei y Jomeini, entre ellos Fardis (Karaj), Shandiz (Mashhad) y Meshkan (Neyriz).

Informes procedentes de ciudades como Kermanshah, Fooladshahr y Qeshm indican que las fuerzas represivas abrieron fuego contra los manifestantes.

Un breve resumen en vídeo de las protestas en Irán – Día 8 (concentraciones nocturnas del 4 de enero) está disponible aquí:

Informe Breve – Actualización de las Protestas en Irán – Días 1–5

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Informe Breve – Actualización de las Protestas en Irán – Días 1–5
(Hasta el 1 de enero de 2026 | Se prevé el sexto día el 2 de enero)

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Irán ha entrado ya en su quinto día consecutivo de protestas a nivel nacional, con manifestaciones que continúan pese al periodo festivo de Año Nuevo y que muestran signos de mayor consolidación política. Lo que comenzó los 28–29 de diciembre como una huelga de comerciantes en el Gran Bazar de Teherán, en protesta por el colapso de la moneda y la inflación desbocada, se ha transformado en un desafío sostenido y de alcance nacional al régimen teocrático gobernante.

 

Para el tercer día, las protestas se habían extendido mucho más allá del bazar y habían adquirido un carácter claramente político. Se registraron manifestaciones en toda la provincia de Teherán y en ciudades como Shiraz, Isfahán, Kermanshah, Hamedán, Arak, Rasht, Qeshm, Khorramabad, Fasa y Kuhdasht. Las concentraciones nocturnas se convirtieron en un rasgo distintivo, con reuniones rápidas en las calles y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Se corearon consignas como “Muerte al dictador”, “Muerte a Jameneí” y “Este es el año de la sangre; Seyed Ali será derrocado”, lo que evidenció una ruptura decisiva con demandas meramente económicas.

Las universidades emergieron como focos clave. Estudiantes de varios campus de Teherán se sumaron al levantamiento, coreando consignas contra la humillación y la represión. En la noche del 31 de diciembre, agentes de paisano y operativos de inteligencia irrumpieron en una residencia femenina de una importante universidad de Teherán y secuestraron a varias estudiantes, provocando protestas inmediatas en el campus y una mayor escalada de tensiones. Poco después, las autoridades anunciaron el cierre de las universidades, medida interpretada ampliamente como un intento de cortar un motor central de movilización e impedir la coordinación entre estudiantes y comerciantes en huelga.

La redada provocó fuertes reacciones desde la oposición. En una declaración del 1 de enero, Maryam Rajavi afirmó que el ataque a la residencia femenina ponía de relieve el temor del régimen a la movilización estudiantil, en particular al papel de las mujeres jóvenes. Señaló que el uso de la fuerza, las detenciones y la intimidación reflejan una autoridad en descomposición que intenta sostenerse mediante el miedo, e instó a estudiantes y ciudadanos a actuar colectivamente para resistir la represión y evitar nuevas detenciones.

Los enfrentamientos se intensificaron durante el cuarto y quinto días. En Fasa, manifestantes asaltaron la oficina del gobernador, lo que llevó a los Guardianes de la Revolución a abrir fuego y desplegar helicópteros con fines intimidatorios. En Kuhdasht, autoridades locales reconocieron que un miembro del Basij murió y que varios efectivos de seguridad resultaron heridos durante los choques. En Lordegan, las fuerzas de seguridad dispararon directamente contra los manifestantes, causando al menos dos muertos y varios heridos, mientras edificios gubernamentales y bancos sufrieron daños considerables.

Paralelamente a la represión física, se ha observado una batalla informativa organizada. Numerosos informes y comparaciones de vídeo verificadas revelan intentos de actores vinculados al régimen de insertar consignas pro-monárquicas en grabaciones de protestas y clips difundidos en línea, con el objetivo de presentar el levantamiento como favorable a un retorno al sistema del Shah. Los manifestantes sobre el terreno rechazaron repetidamente estas provocaciones, respondiendo con consignas que repudian tanto la monarquía pasada como el actual gobierno clerical, entre ellas “Muerte al opresor, sea el Shah o el Líder”. Las pruebas de manipulación de audio y reciclaje de imágenes ponen de relieve una estrategia deliberada de desinformación destinada a dividir el movimiento.

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A medida que Irán se aproxima al sexto día de disturbios el 2 de enero, la persistencia de las protestas durante el periodo festivo, su expansión a universidades y ciudades de provincias, y el rechazo explícito de las dictaduras pasadas y presentes apuntan a un movimiento resiliente, políticamente definido y difícil de contener para las autoridades.

Irán: Más de 2.200 ejecuciones en 2025 en 97 ciudades, un récord sin precedentes en los 37 años de dominio criminal de Jamenei

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Irán: Más de 2.200 ejecuciones en 2025 en 97 ciudades, un récord sin precedentes en los 37 años de dominio criminal de Jamenei

Redactado por
Secretaría del Consejo Nacional de la Resistencia Iraní (CNRI)
31 de diciembre de 2025


Las ejecuciones en 2025 duplicaron con creces las de 2024, fueron dos veces y media las de 2023 y casi cuatro veces las de 2022.
Las ejecuciones en la segunda mitad de 2025 fueron más del doble que en la primera mitad. Las 376 ejecuciones registradas en diciembre de 2025 no tienen precedentes en los últimos 37 años.
Destaca la ejecución de 64 mujeres, casi el doble que el año anterior, así como la ejecución de 13 personas en público, casi tres veces más que en 2024.


Declaración de la Sra. Maryam Rajavi

Las ejecuciones colectivas y arbitrarias constituyen un claro caso de crimen organizado y un crimen contra la humanidad. Son un intento desesperado de un régimen que, temiendo a una sociedad enfurecida y explosiva, ha recurrido a la horca para garantizar su supervivencia.

El levantamiento de comerciantes y ciudadanos indignados en Teherán en los últimos días de 2025 demostró el fracaso de la política de ejecuciones masivas para impedir una rebelión. El régimen es hoy más débil y frágil que nunca y se encuentra en un callejón sin salida.


El fascismo religioso gobernante en Irán ha convertido 2025 en uno de los años más oscuros de la historia contemporánea del país, con 2.201 prisioneros ejecutados. Esta cifra representa un máximo histórico sin precedentes durante los 37 años de gobierno criminal del Líder Supremo del régimen, Ali Khamenei.

Los nombres y lugares de ejecución han sido verificados y registrados por la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (PMOI/MEK) y hechos públicos a través de los comunicados de la Secretaría del CNRI a lo largo del año. La comparación de las cifras de ejecuciones en los últimos cinco años y, en particular, en los últimos doce meses, muestra que a medida que el régimen de Jamenei se debilita y se agravan sus crisis, recurre cada vez más a las ejecuciones para crear un clima de terror y prevenir levantamientos populares.

El número de ejecuciones en 2025 fue aproximadamente un 120 % superior al de 2024 (1.006 ejecuciones), un 160 % superior al de 2023 (853 ejecuciones) y un 280 % superior al de 2022 (582 ejecuciones).

El ritmo de ejecuciones se aceleró de forma inédita en la segunda mitad de 2025: en los últimos seis meses del año se ejecutó a más del doble de personas que en los seis primeros. Solo en diciembre de 2025 se registraron 376 ejecuciones, una cifra sin precedentes en los últimos 37 años.

Las víctimas de la maquinaria de ejecución de Jamenei en 2025 fueron ahorcadas en 97 ciudades de 31 provincias, frente a 77 ciudades el año anterior. El objetivo de esta expansión es extender el terror a un mayor número de regiones del país. Cabe señalar que el registro de ejecuciones en prisiones remotas y pequeñas localidades resulta mucho más difícil, por lo que muchas víctimas y lugares de ejecución no han podido ser identificados.

Entre los ejecutados se encuentran al menos 64 mujeres, casi el doble que en 2024 (34 mujeres). Asimismo, en 2025 fueron ejecutados seis menores infractores.
Ese mismo año, 13 personas fueron ahorcadas en público con una crueldad inimaginable, casi tres veces más que el año anterior (5 ejecuciones públicas).

Las víctimas abarcaban todas las franjas de edad, desde jóvenes de 18 años hasta personas de 71 años. La edad media de las 881 personas ejecutadas cuya edad ha podido verificarse es de 36 años.

En 2025 aumentó significativamente la emisión de penas de muerte contra presos políticos acusados de pertenecer al PMOI. Actualmente, 18 presos políticos, condenados a muerte en 2025 o con sentencias confirmadas ese mismo año por el Tribunal Supremo del régimen, se encuentran a la espera de ejecución. Sus edades oscilan entre 22 y 68 años.

El juicio farsa en rebeldía contra 104 miembros y responsables de la Resistencia, en curso desde hace dos años y medio, está allanando el camino para nuevas ejecuciones y actos terroristas contra miembros y simpatizantes del PMOI dentro y fuera de Irán. Este tribunal ilegítimo también ha calificado la participación en manifestaciones del PMOI en el extranjero como baghi (rebelión armada), un delito castigado con la pena de muerte.

En paralelo, en 2025 el movimiento contra la pena de muerte en Irán se amplió de forma sin precedentes. En el marco de la campaña «No a las ejecuciones los martes», presos de 55 cárceles realizan una huelga de hambre todos los martes. Esta campaña, iniciada el 29 de enero de 2024 en la prisión de Ghezel Hesar, superó ayer su semana número 101.

La Sra. Rajavi subrayó que el aumento sin precedentes de las ejecuciones masivas, colectivas y arbitrarias constituye un crimen organizado y un crimen contra la humanidad, y lo calificó como un intento desesperado de un régimen acorralado por profundas crisis internas e internacionales, que ha declarado una guerra total al pueblo iraní para mantenerse en el poder. El pueblo, harto de la opresión, la discriminación y el saqueo, exige el derrocamiento del régimen.

Añadió que el levantamiento de comerciantes y ciudadanos en Teherán y otras ciudades en los últimos días del año, en medio de la ola de ejecuciones, volvió a demostrar el fracaso de la política de terror basada en ejecuciones masivas. La dictadura religiosa gobernante es hoy más débil y frágil que nunca y se encuentra en un punto muerto. La Sra. Rajavi afirmó que el «padrino de la ejecución y el terror en el siglo XXI» debe ser aislado por la comunidad internacional. Cualquier relación o negociación con este régimen debe condicionarse al fin de las ejecuciones, la tortura y el terrorismo, y sus dirigentes deben rendir cuentas por 46 años de crímenes contra la humanidad y genocidio.


Secretaría del Consejo Nacional de la Resistencia Iraní (CNRI)
31 de diciembre de 2025

La revuelta del bazar de Teherán entra en su tercer día mientras los medios del régimen admiten una resistencia organizada

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Irán – Actualización – martes 30 de diciembre de 2025 – 14:00 h

La revuelta del bazar de Teherán entra en su tercer día mientras los medios del régimen admiten una resistencia organizada

A medida que Irán entra en el tercer día de una revuelta en rápida expansión, el 30 de diciembre, las protestas que comenzaron en el histórico Gran Bazar de Teherán han evolucionado hasta convertirse en un desafío de alcance nacional al poder teocrático. Lo que inicialmente estalló como una huelga de comerciantes contra el colapso de la moneda y una inflación insoportable se ha transformado con rapidez en una abierta desobediencia política, con consignas que exigen el derrocamiento del régimen resonando en el centro de Teherán y extendiéndose a múltiples ciudades del país. La participación de bazaríes, estudiantes, trabajadores y pensionistas no señala una perturbación pasajera, sino una ruptura profunda y estructural entre la sociedad y el Estado.

De forma crucial, uno de los reconocimientos más reveladores del carácter político y organizado de esta revuelta no procede de fuentes de la oposición, sino del propio régimen. En un informe publicado el 29 de diciembre, la agencia Fars, directamente afiliada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), admitió que las protestas en el centro de Teherán no se limitaban a quejas económicas. Según Fars, testigos presenciales informaron de que, dentro de concentraciones de unas 200 personas, había células organizadas de entre cinco y diez individuos, coreando consignas que iban más allá de demandas profesionales o gremiales.

Esta admisión es llamativa. Durante décadas, los medios del régimen han tratado de presentar los disturbios como espontáneos, sin liderazgo, o impulsados por vagos “planes extranjeros”. Sin embargo, aquí el propio órgano del CGRI reconoce implícitamente una presencia estructurada y con objetivos claros dentro de las manifestaciones. Lo que Fars describe como “pequeñas células” que empujan las protestas en una dirección política radical refleja estrechamente el patrón operativo de las Unidades de Resistencia del OMPI, que se basan en la movilización descentralizada de pequeños grupos para sostener y politizar el descontento popular.

Aún más revelador es que Fars va más allá al mencionar explícitamente a Maryam Rajavi, presidenta electa del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán. La agencia señala que, de manera simultánea a las protestas del bazar, la señora Rajavi llamó a “la formación de una cadena de protestas”, citando fuentes de inteligencia que presentaron esto como un intento de transformar la crítica económica en inestabilidad política.

Al hacerlo, los propios medios del régimen confirman que consideran al OMPI y a su red de resistencia como el principal catalizador y motor estratégico de la revuelta, al convertir el descontento económico en movilización contra el régimen.

El malestar ha superado ya con claridad el ámbito del bazar. En las últimas 48 horas, las protestas se han extendido a las principales universidades y residencias estudiantiles de Teherán, incluida la Universidad de Teherán, desde hace tiempo considerada un barómetro político. Los estudiantes corearon consignas como “Los estudiantes prefieren morir antes que ser humillados” y “Temednos, temednos, estamos todos juntos”, lo que llevó a las fuerzas de seguridad a sellar las residencias y rodear los campus para impedir que la población se sumara.

La expansión hacia las universidades marca una escalada peligrosa para el régimen, evocando levantamientos anteriores en los que la participación estudiantil desempeñó un papel decisivo.

En respuesta, las autoridades han optado por una táctica preventiva más que abiertamente violenta. El régimen ha anunciado el cierre de las universidades a partir del miércoles, extendiendo de facto el cierre durante el fin de semana. Esta medida parece diseñada para romper el impulso de las protestas en los campus y evitar una mayor coordinación entre estudiantes y comerciantes en huelga, más que para restablecer la normalidad. Es una maniobra conocida: cierres administrativos utilizados como cortafuegos político.

El contexto más amplio sigue siendo el de un colapso económico severo y acelerado. El rial iraní ha caído a mínimos históricos, con el dólar estadounidense superando los 140.000 tomans, lo que hace imposible la actividad comercial normal. Amplias secciones de la infraestructura comercial de Teherán —incluidos los complejos Alaeddin y Charsou, la calle Lalehzar, los mercados de oro y electrónica y las arterias del Gran Bazar— permanecen cerradas. Huelgas y manifestaciones similares se han registrado en Mashhad, Karaj, Kermanshah, Hamedán, Malard y Qeshm, lo que subraya el alcance nacional del malestar.

Cabe destacar que, hasta ahora, el régimen ha evitado matanzas masivas. Las fuerzas de seguridad se han desplegado ampliamente, pero con una contención calculada. El objetivo aparente es sofocar las protestas sin provocar muertes que puedan radicalizar rápidamente la ira popular y atraer a capas más amplias de la sociedad. Esta cautela táctica refleja en sí misma la ansiedad del régimen: reconoce que una violencia excesiva en esta fase podría acelerar, en lugar de contener, la revuelta.

A medida que el bazar y las universidades convergen como centros de resistencia, Irán parece estar entrando en una fase en la que la oposición organizada y la ira popular se alinean cada vez más, planteando un desafío sostenido a los cimientos del poder clerical.

Belga : Líder disidente iraní exiliada visita la “ciudad de la paz”, Ypres (Ieper) + fotos

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Belga: Líder disidente iraní exiliada visita la “ciudad de la paz”, Ypres (Ieper)

La dirigente de la oposición iraní, Maryam Rajavi, visitó Ypres el jueves 11 de diciembre de 2025. Pronunció un discurso en el ayuntamiento, visitó el Museo In Flanders Fields y asistió a la ceremonia nocturna del Last Post en la Puerta de Menin.

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Maryam Rajavi y Katrien Desomer en la Puerta de Menin, en Ypres © FOTO MARYAM RAJAVI / X

Rajavi fue invitada por el ex primer ministro belga y vecino de Ypres, Yves Leterme, después de que ambos se reunieran en París, según informó VRT.

“La gran afluencia en el ayuntamiento demuestra que ella representa lo que piensan muchos iraníes en el exilio sobre la necesidad de un cambio en su país, la restauración de la democracia y el fin de las ejecuciones y de una persecución terrible”, afirmó Leterme. “Es alguien muy apreciada por el pueblo iraní.”

En su discurso, Rajavi —presidenta electa del Consejo Nacional de la Resistencia Iraní (CNRI)— elogió a Ypres por su papel en la promoción de la paz. “Ypres es una ciudad cuya historia sigue hablando al mundo”, dijo.

Durante la Primera Guerra Mundial, la ciudad quedó casi totalmente destruida y fue uno de los primeros lugares donde se empleó la guerra química. Hoy ostenta el título de “ciudad de la paz”, utilizando su historia como símbolo para abogar por la paz mundial.

“Mediante el recuerdo de batallas brutales, de la destrucción total y de soldados anónimos perdidos por el gas mostaza, Ypres se ha convertido en un recordatorio moral del coste de la guerra y del valor de la paz. El mundo nunca olvidará los sacrificios que hizo Ypres”, declaró Rajavi.

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La alcaldesa de Ypres, Katrien Desomer, añadió:

“Creo que la señora Rajavi simboliza algo por lo que luchamos hace tantos años: nuestra libertad. Y eso mismo es lo que defiende hoy desde París, donde vive exiliada como presidenta del movimiento contra el régimen iraní. Defiende la democracia y los derechos de las mujeres. Estamos muy felices y honrados de que haya visitado Ypres.”

En septiembre, Rajavi hizo una aparición pública excepcional en un acto en Bruselas al que asistieron unas 10.000 personas. Los manifestantes pidieron a la Unión Europea que imponga sanciones más duras a Teherán y que designe al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) como organización terrorista.

Maryam Rajavi interviene en dos grandes conferencias del Parlamento Europeo con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos

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El 10 de diciembre de 2025, Maryam Rajavi, Presidenta electa del Consejo Nacional de la Resistencia Iraní (CNRI), fue invitada a intervenir en dos importantes conferencias celebradas en el Parlamento Europeo en Bruselas con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos. Ante miembros del Parlamento Europeo, la señora Rajavi transmitió un mensaje claro y contundente: la situación en Irán ha entrado en un momento decisivo, las políticas de apaciguamiento han fracasado durante décadas, y la resistencia organizada del pueblo iraní constituye la única vía creíble hacia la democracia, la estabilidad y el respeto de los derechos humanos.

La señora Rajavi afirmó que el Día de los Derechos Humanos debe honrar a quienes se enfrentan a la tiranía y pagan el precio de la libertad, recordando que los cimientos mismos del derecho internacional de los derechos humanos se forjaron con sacrificio. Subrayó que, en Irán, los derechos humanos no se violan de manera esporádica, sino que “son ahorcados cada día”. Las ejecuciones, la tortura, las detenciones masivas, la censura y la destrucción de tumbas de presos políticos continúan sin interrupción. Solo en los últimos meses, cientos de prisioneros han sido ejecutados y millones sufren arrestos o intimidación cada año. El historial del régimen, afirmó, ya no requiere informes anuales: sus crímenes se cometen de manera abierta y constante.

Asimismo, explicó que la represión no se limita a las fronteras de Irán. El régimen clerical ha ampliado sus campañas de intimidación, vigilancia y violencia a Europa y otros lugares. La señora Rajavi citó casos documentados de acoso y amenazas contra disidentes iraníes, advirtiendo que cuando el régimen se siente amenazado dentro de Irán, exporta su represión al extranjero.

Al mismo tiempo, subrayó que el régimen atraviesa una crisis interna sin precedentes. Su estrategia regional —basada en milicias proxy y la exportación del extremismo— se ha desmoronado, dejándolo cada vez más expuesto. En el interior, la mala gestión económica, la inflación desbocada, la escasez de recursos básicos y la pobreza generalizada han erosionado lo que quedaba de su base social. Las elecciones fraudulentas y los enfrentamientos internos entre facciones, señaló, son signos de un sistema sin legitimidad y sin rumbo.

En este contexto, destacó que la mayor amenaza para los clérigos en el poder no es únicamente la presión internacional, sino el avance del pueblo iraní y de su Resistencia organizada. Señaló la expansión de las Unidades de Resistencia de la OMPI dentro del país, el creciente papel de las mujeres y la juventud, y la continuidad de campañas como las protestas semanales de “No a la ejecución” por parte de presos políticos. Estos acontecimientos, afirmó, demuestran que la sociedad iraní ha rechazado de manera decisiva ambas dictaduras: la del Sha y la de los mulás.

La señora Rajavi rechazó lo que describió como “falsas soluciones” que han fracasado repetidamente: esperar reformas desde el interior del régimen, confiar en la intervención extranjera o buscar el apaciguamiento por intereses diplomáticos o comerciales. Frente a ello, presentó la “Tercera Opción”: el cambio de régimen por el propio pueblo iraní a través de una resistencia organizada. Esta opción se fundamenta en la independencia, la soberanía nacional y los valores democráticos, y no en la violencia ni en la dominación externa.

Expuso también la visión de la Resistencia iraní para el futuro de Irán: una república democrática basada en elecciones libres y plurales; la separación de religión y Estado; la igualdad entre mujeres y hombres; la libertad de expresión, reunión y prensa; un poder judicial independiente; la abolición de la pena de muerte; y un Irán libre de armas nucleares. Estos principios, señaló, son compartidos por amplios sectores de la sociedad iraní y constituyen la base de una auténtica unidad nacional.

En cuanto a las responsabilidades de Europa, la señora Rajavi instó a la Unión Europea y a sus instituciones a poner fin al silencio. Reclamó que todas las relaciones con Teherán se condicionen a un cese inmediato de las ejecuciones, la designación de los Guardianes de la Revolución (IRGC) y del aparato de inteligencia del régimen como organizaciones terroristas, y acciones firmes contra las embajadas que funcionan como centros de espionaje y represión. También pidió responsabilidad internacional por los crímenes del pasado, incluido el masacre de 1988 contra presos políticos, reconocida crecientemente como un crimen de lesa humanidad.

Maryam Rajavi concluyó afirmando que Irán se encuentra en una encrucijada irreversible. El régimen solo enfrenta decadencia y un colapso inevitable, mientras que el pueblo iraní avanza por un único camino: una insurrección organizada que conduzca a un cambio democrático. Europa, dijo, debe elegir si quiere situarse del lado del silencio y la pasividad o del lado de la lucha del pueblo iraní por la libertad y la dignidad humana.

Leer el discurso completo de Maryam Rajavi aquí:

Inglés: https://www.maryam-rajavi.com/en/conference-at-the-european-parliament-europe-cannot-remain-silent-or-passive/
Francés: https://www.maryam-rajavi.com/fr/conference-au-parlement-europeen-en-presence-deurodeputes-et-de-personnalites/

Irán: El Gran Crimen de Jameneí: 304 ejecuciones en un mes, la cifra más alta en 37 años

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63 ejecuciones solo entre el 17 y el 20 de noviembre, una cada 90 minutos; la oleada continúa con al menos 8 ejecuciones el 22 de noviembre.

Aterrorizado ante una posible explosión de la ira pública de una población exhausta por la creciente represión del régimen, el Líder Supremo, Ali Jameneí, incrementa continuamente el número de ejecuciones. Según los informes recibidos hasta la fecha, 304 presos fueron ahorcados en el mes persa de Aban (23 de octubre – 21 de noviembre), la cifra más alta de los últimos 37 años. Entre las víctimas de Aban se encontraban ocho mujeres.

En solo cuatro días, del lunes 17 al jueves 20 de noviembre, 63 presos cayeron víctimas de la máquina de ejecución de Jameneí, con una media de una ejecución cada noventa minutos. Jameneí ha iniciado el mes de Azar continuando esta oleada, con ocho víctimas identificadas hasta el momento.

Las víctimas del primer día de Azar (22 de noviembre) incluyen a Yarvali Haseli y Yaser Abdoli en Kermanshah; Jassem Aghaei en Karaj; Rastin Bahador (Baharvand) en Khorramabad; Homayoun Shokrollahi en Borujerd; Jafar Najjari, de 30 años, y otro preso en Hamedan; y Houshang Hashemzadeh, de 34 años, en Sari.

El 20 de noviembre fueron ejecutados siete presos: Erfan Azadi en Kashmar; Mahan Sheikhi en Saveh; Mobin Ramezani y Hassan Shokat en Yazd; Nemat Majidzadeh y Mehran Darabian, de 27 años, en Semnan; y Mozaffar Abdolvand, de 30 años, en Dorud.

El 19 de noviembre, el número de ejecuciones alcanzó las 19. Entre ellas estaban Shahrokh Sattari en Ardabil; Mohammad Karim Bastami en Quchan; Ebrahim Khani en Yasuj; y Reza Nosrati, de 25 años, y Mansour Dirin, de 36, en Shiraz. Los nombres de otras 14 víctimas se mencionaron en un comunicado anterior.

El 18 de noviembre, 18 presos fueron enviados al cadalso: Yahya Karami, Saman Abbasi, de 31 años, y Moslem Naderi, de 36, en Isfahán; y Heydar Tahmasbi en Mahshahr. Los nombres del resto de las víctimas se mencionaron en un comunicado previo.

El 17 de noviembre, 19 presos fueron ahorcados: Asad Pirbab, de 30 años, y Jahangir Hesari en Zanyan, y un preso en Ferdows. Los nombres del resto de los ejecutados se detallaron en otra declaración anterior.


El silencio, la inacción y el hecho de tratar y negociar con el padrino de la ejecución y el terrorismo en el siglo XXI constituyen una violación de los principios universales de los derechos humanos, alcanzados al precio de millones de víctimas. Este régimen debe ser aislado de la comunidad internacional, y sus dirigentes deben ser llevados ante la justicia por casi cinco décadas de crímenes contra la humanidad y genocidio.

Secretaría del Consejo Nacional de la Resistencia Iraní (CNRI)  23 de noviembre de 2025