Sunday, December 4, 2022
InicioNews“Es hora de la ira”, afirman los estudiantes iraníes al continuar sus...

“Es hora de la ira”, afirman los estudiantes iraníes al continuar sus protestas a pesar de la represión

 

Todo levantamiento y revolución se caracteriza por sus consignas populares. Estas frases cortas, repetidas por la gente, reflejan el deseo y la meta de una nación en el más corto plazo posible. Las principales protestas en Irán, que muchos consideran que se han transformado en una revolución, presentan algunos eslóganes únicos que reflejan las demandas y la determinación del pueblo iraní.

El lunes, estudiantes universitarios en Teherán dijeron: “Ahora no es momento de tristeza; es hora de la ira”.

Los estudiantes corearon estas consignas mientras las fuerzas de seguridad del régimen los atacaban a ellos ya otros estudiantes universitarios que continuaban sus manifestaciones en el día 46 del levantamiento de Irán. Hasta ahora, el régimen ha asesinado a más de 450 iraníes.

Las protestas de los estudiantes universitarios continuaron un día después de que Hossein Salami, el comandante de la Guardia Revolucionaria tratara de intimidar a las personas e impedir que continuaran con sus manifestaciones.

“Hoy es el último día de protestas” advirtió a los manifestantes para que no salieran a las calles en un evento organizado por el estado en Shiraz.

Salami también se refirió al papel de la oposición iraní, Mujahedin-e-Khalq (MEK), y cómo ha impactado a la sociedad iraní. “Estimados universitarios, escuchen, no podemos tolerar acciones fuera del marco [del régimen]. ¿Quieren alcanzar el poder con los hipócritas criminales [MEK] que traicionaron a esta nación? Abre los ojos y apoya al [régimen]”, dijo descaradamente.

Las amenazas de Salami estuvieron acompañadas de amplios arrestos de estudiantes en muchas universidades y matones del régimen que se presentaban como profesores o estudiantes atacando a estudiantes desarmados. A pesar de sus intentos violentos, la teocracia gobernante de Irán no logró sofocar a la sociedad inquieta y estallaron protestas en todo Irán. Valientes universitarios, que han sido pioneros de este levantamiento, se enfrentaron con las fuerzas de seguridad en decenas de universidades. Desafiaron al régimen clerical coreando consignas como “muerte al dictador” y “No es momento de tristeza; es hora de la ira”.

Al enfatizar que es hora de luchar contra el régimen, los estudiantes universitarios rechazaron los argumentos del régimen de que este levantamiento no tiene líderes y que los jóvenes están actuando “emocionalmente”. De hecho, mostraron su determinación de continuar esta lucha a pesar de la posibilidad de arresto, tortura y muerte.

También pusieron al descubierto la debilidad del régimen para oprimir la revolución en ciernes, y como los iraníes han estado cantando en todo el país, “siempre que alguien caiga, miles se levantarán”.

El general de brigada de la Guardia Revolucionaria Ismail Kothari actuando como uno de los parlamentarios del régimen, dijo a la televisión estatal el 27 de octubre: “Les dijimos a algunos de estos arrestados que queremos entregarlos a sus padres. Nos dijeron que no querían nuestra amnistía. Me dijeron que buscara una yo, ya que no estaría en el poder por mucho tiempo”.

Las incesantes protestas y la firmeza del pueblo iraní en su objetivo de tener un país libre y democrático han asombrado a la comunidad mundial. Muchas democracias occidentales han apoyado su valentía. Pero estos apoyos vocales no detendrían la brutalidad del régimen. El régimen clerical de Irán ha continuado con su matanza. En un país donde un asesino en masa como Ebrahim Raisi es elegido presidente, pedirle al gobierno que detenga su violencia es más irrelevante y fútil que pedirle a un pirómano que apague el fuego. La única forma de poner fin a la actual crisis de impunidad en Irán y ayudar efectivamente a los iraníes es reconocer su derecho a la autodefensa. Las condenas y las declaraciones de solidaridad son importantes, pero deben complementarse con acciones firmes y concretas por parte de los gobiernos occidentales.