Los fieles fueron retenidos en una pequeña iglesia, antes de ser trasladados a un lugar desconocido. El 25 de diciembre, el gobierno ahorcó a siete presos.
El régimen de Irán ni siquiera en los tiempos de paz de las Fiestas detiene su persecución y ahorcamientos a presos políticos. El pasado día de Navidad, Teherán puso bajo arresto a nueve cristianos de una iglesia local y los traslado a un lugar desconocido.
Los miembros del Basij, fuerza paramilitar que responde al régimen, allanaron la casa de la iglesia en la ciudad de Roudehen, en la capital iraní.
