CNRI – De acuerdo a reportes de medios estatales, la implementación del plan represivo de segregación de género y la segregación de empleados hombres y mujeres en la municipalidad de Teherán –anunciada el mes pasado por el Alcalde de Teherán Mohammad Bagher Qalibaf- se está expandiendo a otras agencias dentro del régimen iraní.
La medida represiva ha enojado a diversos sectores de la sociedad, particularmente a las mujeres. Las reacciones furiosas han forzado a los funcionarios del régimen a intentar defender su misógino plan.
Para defenderlo, el Alcalde de Teherán Qalibaf dijo: “no debemos permitir que una mujer esté en contacto o socialice durante horas de trabajo con extraños por días y meses, y pase más tiempo con extraños que con los miembros de su familia, su esposo y sus hijos. ¿Qué ha pasado con nuestra dignidad?”.
El presidente de la Corte Administrativa de Justicia, Ali Akbar Bakhtiair, describió el plan como una medida para “asegurar la integridad del espacio laboral de la mujer”. Dijo que allí no se constituye una “discriminación o separación por género”.
