
El deseo del pueblo de Irán de libertad, derechos humanos, democracia y paz se ha hecho aún más evidente en los últimos doce meses. Los iraníes han levantado la voz valientemente contra el régimen clerical a pesar del alto riesgo personal que esto conlleva. Han arriesgado, y continúan arriesgando, arrestos, encarcelamientos, torturas, detenciones e incluso ejecuciones para asegurarse de que se escuche su deseo de cambio de régimen.








